La Paella de Despedida
Sobreviviendo en el Chalet
Un fin de semana con amigos en 2022. Una paella al rescate que terminó siendo comestible, aunque con demasiados "cocineros" metiendo mano.
La anécdota de los solteros
Corría el año 2022 y nos juntamos un grupo de amigos en un chalet para celebrar la despedida de soltero de uno de nuestros mejores amigos.
A la hora de comer, nos propusimos hacer una auténtica paella valenciana a leña. El resultado fue "comestible, pero no muy buena". Supongo que el hecho de que más de uno metiera mano en la paella, sumado al ambiente festivo de la despedida, tuvo mucho que ver en el resultado final 😅.
Aun así, las risas no faltaron y quedó para el recuerdo. Aquí os contamos paso a paso cómo fue nuestra hazaña.


1. Fuego y Preparación
Empezamos con mucha energía y buenas intenciones. Preparamos el fuego a leña y nivelamos bien la paella con el aceite. Hasta aquí, parecía que sabíamos lo que hacíamos. Ya teníamos la sed a raya con alguna cerveza mientras el aceite se calentaba.


2. El Pollo y el Conejo
Echamos el pollo y esparcimos la sal por los bordes. Luego añadimos el conejo. Entre bromas y distracciones, íbamos dándole vueltas a la carne tratando de que no se nos quemara por un lado y quedara cruda por otro.

3. Las Verduras
Llegó el momento de la bajoqueta (judía verde) y el garrofón. A estas alturas, ya éramos tres "chefs" diferentes removiendo la paella con espumaderas distintas. El sofrito iba tomando color.


4. El Agua y a Hervir
Echamos el agua generosamente y dejamos el caldo hirviendo para intentar que la carne soltara toda su sustancia. En verdad, estábamos ganando tiempo para seguir con las actividades de la despedida mientras esto hacía "chup-chup".


5. La Locura del Arroz
Tiramos el arroz. Como cada uno opinaba distinto sobre la cantidad de arroz y cómo repartirlo, no fue nuestra distribución más ortodoxa. Después tocaron los famosos 20 minutos de magia, cruzando los dedos para que el fuego no se descontrolara demasiado y el arroz nos perdonara.

6. Reposo Final
La sacamos del fuego de milagro y la dejamos reposar unos cinco minutos críticos para intentar que se asentara todo aquel desastre culinario cocinado a diez manos.
El Veredicto: Comestible
"Un fin de semana espectacular con amigos de toda la vida. La paella no pasaría ningún concurso, pero nos quitó el hambre y nos sacó unas cuantas carcajadas."